Pilar Alonso convierte al espectador en voyeur de su obra en Rivadavia
La artista gallega presentó la muestra 'The Cabinet of Cándida Stanwick', una nueva instalación que invita a invadir los secretos de los nuevos personajes de su serie.
Es una trama en la que aparecían los protagonistas de su nueva película. Toni Volouns y Cándida Stanwick asoman parte de su relación "pasional, dependiente, de amor odio e incluso algo violenta".
Un vínculo que se descubre entre las capas que el espectador atraviesa tan solo poner un pie en Rivadavia, "hasta ir descubriendo nuevas facetas de sus personajes", que desde esta original propuesta cuestiona la concepción de la intimidad en la actualidad. "Hoy compartimos todo en las redes sociales, pero solo mostramos lo que queremos que vean de nosotros".
Es la frontera entre la intimidad cedida o robada, que conecta con una serie de elementos simbólicos inherentes a su obra. Entre ellos los postizos o prótesis "que vienen a esconder la realidad.
El primer paso hacia el voyeurismo se ofrece al público en el acceso a una de las dos salas. Una instalación realizada en papel de cebolla invita a curiosear entre las demás obras dispuestas de forma laberíntica en la escena de Rivadavia. Grandes paneles por los que discurren la atención del espectador hasta el final del asunto. Hasta el final del filme. El sonido ambiente, que suena desde el fondo de la sala, también ayuda. "Es el sonido de un espacio que no te pertenece, como el salón de un vecino". Y es que parte importante de la sinopsis de su nueva obra surge de los recuerdos de su infancia. Entre otros, de aquel hueco que había bajo la escalera de casa de su abuela cubierto con una tela de gallinero. El mismo que un día tuvo que destapar hasta descubrir el hogar de la vecina, invadiendo en cierto modo la intimidad del prójimo, en la que ahora se prodiga su trabajo.
La carga simbólica de la muestra reincide en cada paso, en cada pieza. Aparte de los ciervos que siempre discurren como parte indiscutible de su producción, inserta un nuevo elemento. De gran belleza, por cierto. Las "volvoretas, que es como se dice mariposas en gallego".
Son las mismas mariposas del estómago, las mismas que salen volando del interior de uno de sus protagonistas en una instalación articulada en dos partes. En la primera, figura Toni Volouns sin un ojo, el mismo que parece transformado en mariposa. "Aquí entrará en juego una vez más el elemento prótesis, que ya iremos viendo". De su estómago salen las mariposas que parecen posarse en la pared opuesta. Decenas de volvoretas pintadas en papel con mensajes de "mariposas en el estómago".
Para la puesta pictórica de la trama, Pilar Alonso trabajó con las actrices en una sesión fotográfica más allá de las paredes de su estudio. Un trabajo que se va traduciendo en la trama de la historia, como antes hizo con La Diva, que el pasado año visitó Benot.
Porque Pilar Alonso trabaja el suspense pictórico. Es su forma de concebir el arte, en este momento de su trayectoria. Con los que invade secretos ajenos desde los suyos propios, despertando el alma de voyeur que encierra cada espectador.
Pilar Alonso es viguesa,
licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla y actualmente cursa
estudios de postgrado becada por la Fundación Pedro Barrié de la Maza en la
Städelschule de Frankfurt con Per Kirkeby. Ha expuesto anteriormente en
galerías y espacios de España y Alemania, entre ellos, el Castillo de Santa
Catalina y la galería Benot en Cádiz.
Pilar Alonso ha
establecido en Rivadavia grandes paneles, una instalación a modo de laberinto,
que va deshojando escenas de los personajes de esta narración. El formato de
los paneles y la propia banda sonora evocan al cine. En cuanto a la técnica
Alonso se prodiga en el uso de la acuarela, el carbón y la gouaché.
La muestra podrá
visitarse de lunes a viernes de 10.30 a 13.30 y de 17.30 a 19.30 horas hasta el
20 de marzo.
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